EL COBRE NO ESPERARÁ AL PERÚ
Por Víctor Gobitz,
presidente de Quilla Resources Inc. y Arturo Vásquez Cordano, director de
Investigación de Gerens. Hay una pregunta que el Perú debería hacerse con
urgencia: ¿qué ocurrirá primero, el desarrollo de todos nuestros grandes
proyectos cupríferos o el próximo cambio del ciclo internacional de los precios
de los metales? La pregunta no es trivial. Hoy el mundo vive una transformación
tecnológica que está elevando estructuralmente la demanda por cobre. La
electrificación del transporte, el crecimiento de las redes de transmisión, la
expansión de los centros de datos para inteligencia artificial y el `boom' de
las energías renovables requieren cantidades crecientes de este metal. La
oferta mundial tendrá enormes dificultades para seguir el ritmo de esa demanda.
Desarrollar una nueva mina toma más de una década y los grandes yacimientos son
cada vez más escasos. El mercado anticipa un escenario de precios elevados
porque el cobre comienza a ser un recurso estratégico, no solo un `commodity'.
Pero la historia económica enseña otra lección igualmente importante: ningún
ciclo de precios dura para siempre. Los mercados de metales son, por
naturaleza, cíclicos. Incluso durante los llamados “superciclos” existen
correcciones provocadas por desaceleraciones económicas, cambios en la demanda
mundial, tensiones geopolíticas o ajustes financieros. Una tendencia
estructural positiva no asegura una subida permanente de precios, eso sería un
error de diagnóstico. Precisamente por ello, el debate relevante no es cuánto
llegará a valer el cobre dentro de cinco años, sino qué hará el Perú mientras
el ciclo todavía juega a su favor. Nuestro país posee una de las mayores
reservas cupríferas del planeta. Sin embargo, las reservas no generan crecimiento;
lo hacen las inversiones que las convierten en flujos económicos futuros. ( El Comercio, Economía, Pág. 8 )












