MAYOR PRODUCTIVIDAD
DE MINERÍA REDUCE SU EFECTO EN EL EMPLEO
La desaceleración
del sector minero es una de las mayores preocupaciones de los agentes
económicos y del Gobierno. De hecho, el dinamismo del PBI minero ha venido
cuesta abajo y ha pasado de crecer 21,6% en octubre del 2016 a 1,9% en abril de
este año.Más allá del debate sobre cuánto pesa la minería en el crecimiento del
PBI, el valor agregado que genera en la economía peruana es innegable. Así lo
demuestra un estudio revelado ayer por el Instituto Peruano de Economía
(IPE).En esta línea, el informe subraya el efecto multiplicador que tiene la
minería en los indicadores económicos. En ese sentido, por cada S/1.000 de
exportaciones mineras se generan, en promedio, S/1.200 adicionales de PBI
nacional. Además, por cada puesto de trabajo generado de forma directa en el
sector minero extractivo se crean, adicionalmente, 6,25 empleos en el resto de
la economía, según los datos del 2012. Sin embargo, si se compara esta cifra
con el 2007, en aquella medición se creaban nueve puestos de trabajo de manera
indirecta. El menor efecto es atribuido a que, dado el desarrollo tecnológico y
la mayor preparación técnica de los trabajadores, se ha elevado la
productividad del sector, lo que podría explicar la reducción en la demanda de
mano de obra, señala Piero Ortiz, economista del IPE.Otro hallazgo es que, de
cada S/1.000 de exportaciones mineras, también se generarían entre S/272 y
S/282 de ingresos adicionales para el Gobierno general. El rango incluye la
suma del aporte minero y del resto de sectores de la cadena de valor. En este
cálculo, el mayor ingreso se da por renta de tercera categoría, cuyo aporte
equivalente sería de S/116,3.Entre los principales hallazgos se encuentra que
la extracción del mineral genera más valor agregado bruto (VAB) que el proceso
de refinamiento. Esto se debería a que el primero tiene mayor interrelación con
otros sectores de la economía, detalla Ortiz. Así, el VAB generado por la
exploración, explotación y concentración representa 70% del valor bruto de
producción, mientras que en el caso de los procesos de fundición y refinación,
este solo significa el 38%. ( El Comercio Pág. 23 )